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articulo:

Bolsas biodegradables para desechos de mascotas: una decisión cotidiana con impacto ambiental

Por: Equipo I Am Not Plastic
21 de Enero de 2026
Bolsas biodegradables para desechos de mascotas

Un perro mediano genera hasta 216 kg de heces al año. Multiplica eso por millones de mascotas en ciudades densamente pobladas y el resultado es claro: un volumen significativo de plástico destinado exclusivamente a contener desechos orgánicos por segundos.

Las bolsas biodegradables para desechos de mascotas están diseñadas para reducir el impacto ambiental de este hábito, utilizando materiales que se degradan en menor tiempo y con menor carga contaminante que el plástico convencional.

Sin embargo, no todas las bolsas “verdes” son iguales. Algunas solo se fragmentan. Otras, realmente se biodegradan. Y unas pocas están pensadas para integrarse a sistemas de compostaje, siempre bajo condiciones específicas.

Aquí aparece la pregunta clave:

¿Estoy eligiendo una bolsa por su color o por su desempeño ambiental real?

El problema invisible del plástico en los paseos diarios

El plástico tradicional tiene una resistencia admirable. Demasiado admirable. Puede tardar entre 100 y 500 años en degradarse, y en ese proceso se transforma en microplásticos que contaminan suelos, cursos de agua y ecosistemas urbanos.

Cuando una bolsa plástica con desechos de mascotas termina en un vertedero:

  • No se degrada adecuadamente.
  • Encierra materia orgánica sin oxígeno.
  • Genera emisiones de metano, un gas de efecto invernadero con un potencial climático mucho mayor que el CO₂.

Según estudios del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el plástico representa cerca del 85% de los residuos costeros a nivel mundial. Aunque una bolsa de paseo parezca insignificante, su impacto agregado no lo es.

Biodegradable, compostable y oxo: conceptos que conviene no confundir

En el mercado existen múltiples etiquetas, y no todas significan lo mismo.

  • Biodegradable: el material puede degradarse por acción biológica, pero sin un plazo definido y no necesariamente sin residuos tóxicos.
  • Compostable: el material se transforma en biomasa, agua y CO₂ en condiciones controladas, sin dejar microplásticos.
  • Oxo-degradable: plástico convencional con aditivos que lo fragmentan. No es una solución ambiental, ya que genera microplásticos.

Las bolsas certificadas cumplen normas como EN 13432, ASTM D6400 o TÜV Austria – OK Compost, que garantizan un comportamiento ambiental medible y verificable.

Las bolsas compostables y biodegradables certificadas de I AM NOT PLASTIC, responden a estos estándares, evitando soluciones cosméticas y apostando por materiales de menor impacto real.

¿Qué pasa con los desechos de mascotas y el compostaje?

Aquí es importante ser honestos.

Los desechos de mascotas no deben incorporarse al compost domiciliario tradicional, ya que pueden contener patógenos. Sin embargo, usar bolsas biodegradables sigue teniendo sentido por varias razones:

  • Reduce el volumen de plástico persistente en rellenos sanitarios.
  • Evita que el residuo quede encapsulado en plástico por siglos.
  • Facilita una gestión más responsable en contextos urbanos.

En algunos países y municipios existen sistemas de tratamiento específico de residuos de mascotas o compostaje industrial con protocolos sanitarios. Informarse sobre la gestión local es parte del consumo responsable.

Beneficios prácticos para tutores responsables

Más allá del impacto ambiental, las bolsas biodegradables bien diseñadas ofrecen ventajas concretas:

  • Resistencia adecuada, evitando filtraciones.
  • Tamaños pensados para uso real.
  • Textura y sellado confiables.
  • Tranquilidad de saber que el residuo no quedará intacto durante generaciones.


Cuando la alternativa sustentable funciona igual o mejor, no hay razón para seguir usando el plástico tradicional.

El rol de las marcas en el consumo responsable

No toda la responsabilidad recae en el consumidor. Las marcas cumplen un rol central.

En I AM NOT PLASTIC trabajamos desde la economía circular, ofreciendo soluciones prácticas que dialogan con hábitos reales, no con ideales inalcanzables. La clave está en combinar:

  • Materiales certificados.
  • Información clara.
  • Transparencia sobre usos y límites.

Consumir responsablemente no es consumir menos siempre, sino consumir con mayor criterio.

Paseos más conscientes, ciudad más habitable

Elegir bolsas biodegradables para desechos de mascotas no va a cambiar el mundo en un día. Pero sí cambia el impacto de un gesto que repites todos los días.

Cada paseo es una decisión. Cada bolsa cuenta.

Incorporar bolsas biodegradables certificadas de I AM NOT PLASTIC es una forma simple de alinear el cariño por tu mascota con el cuidado del entorno que compartimos. 

Porque una ciudad más limpia y un planeta menos saturado también son parte del bienestar animal.

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