Cada vez más personas buscan alternativas al plástico tradicional y, en ese camino, las bolsas biodegradables aparecen como una solución evidente. Pero al momento de informarse, surge la duda clave: ¿cuánto tiempo tardan realmente en degradarse? ¿Meses, años, décadas? ¿Y en qué condiciones?
Responder bien esta pregunta es fundamental para evitar falsas expectativas y para tomar decisiones de consumo verdaderamente responsables, alineadas con la economía circular y no solo con el marketing verde.
¿Cuánto tiempo tardan en degradarse las bolsas biodegradables?
El tiempo de degradación de una bolsa biodegradable no es único ni universal. Depende de múltiples factores técnicos y ambientales:
- Tipo de material (biopolímero vegetal, mezcla, plástico con aditivos).
- Condiciones ambientales (temperatura, oxígeno, humedad).
- Entorno de disposición final (compostaje industrial, compostaje domiciliario, vertedero).
En términos generales:
- Una bolsa plástica convencional puede tardar entre 100 y 500 años en degradarse, fragmentándose en microplásticos.
- Una bolsa biodegradable certificada puede degradarse en un rango que va desde 90 días hasta 12 meses, siempre que se encuentre en condiciones adecuadas.
- Las bolsas compostables certificadas, bajo normas estrictas, están diseñadas para desintegrarse completamente en menos de 180 días en compostaje industrial.
Aquí aparece el primer insight clave:
no es solo el material lo que importa, sino el sistema en el que se inserta.
Biodegradable no es lo mismo que compostable (y eso cambia los tiempos)
Uno de los errores más comunes es usar ambos conceptos como sinónimos. No lo son.
- Biodegradable: significa que el material puede ser degradado por microorganismos, pero sin un plazo definido y no necesariamente sin dejar residuos contaminantes.
- Compostable: implica que el material se transforma en biomasa, agua y CO₂, en un tiempo determinado y sin toxicidad.
Las bolsas compostables certificadas cumplen estándares como:
- EN 13432 (Europa)
- ASTM D6400 (Estados Unidos)
- TÜV Austria – OK Compost Home
- Aprobación FDA para contacto con alimentos
Estos sellos establecen tiempos, condiciones y resultados medibles. Sin certificación, el término “biodegradable” no garantiza nada.
Las bolsas compostables certificadas de I AM NOT PLASTIC, cumplen con estos estándares, lo que permite estimar su degradación de forma realista y verificable.
El entorno lo cambia todo: dónde termina la bolsa importa
Una bolsa biodegradable no se degrada igual en todos los lugares. Este punto es crucial y muchas veces ignorado.
- Compostaje industrial: altas temperaturas, oxígeno y control de humedad permiten una degradación completa en 90 a 180 días.
- Compostaje domiciliario: el proceso es más lento y variable; algunas bolsas certificadas pueden degradarse en varios meses.
- Vertederos o rellenos sanitarios: condiciones anaeróbicas. La degradación se ralentiza drásticamente, incluso en materiales biodegradables.
Oxo-degradables: fragmentación rápida, problema a largo plazo
Otro punto que suele confundir a los consumidores.
Las bolsas oxo-degradables contienen aditivos que aceleran la fragmentación del plástico. Se rompen rápido. Parecen desaparecer. Pero no lo hacen.
Lo que ocurre es:
- El plástico se convierte en microplásticos.
- La contaminación se vuelve invisible.
- El impacto ambiental persiste.
Por eso, organismos como la Unión Europea han avanzado en restringir o prohibir este tipo de materiales, al no considerarlos una solución ambiental válida.
¿Por qué los tiempos de degradación importan de verdad?
Porque el residuo no desaparece cuando deja de ser visible.
Según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), más del 85% de los residuos plásticos terminan acumulándose en vertederos, ecosistemas o cuerpos de agua. La velocidad y la forma en que un material se degrada determinan su impacto real.
Una bolsa que:
- se degrada en meses,
- sin dejar microplásticos,
- y se integra al ciclo biológico,
tiene un impacto radicalmente distinto a una que solo se fragmenta.
Elegir bien: qué mirar antes de comprar bolsas biodegradables
Para responder correctamente a la pregunta “¿cuánto tardan en degradarse?”, el consumidor debe mirar más allá del envase.
Checklist básica:
- ¿Tiene certificación reconocida?
- ¿Indica condiciones de compostaje?
- ¿Explica claramente su destino final?
- ¿La marca entrega información transparente?
En I AM NOT PLASTIC basamos nuestro trabajo en este enfoque: menos promesas y más datos. Integramos materiales certificados y priorizamos la educación para asegurar el uso correcto de cada producto.
Degradarse rápido no es el objetivo final
El objetivo no es que una bolsa desaparezca rápido. El objetivo es que no deje rastro dañino.
Cambiar el plástico tradicional por bolsas biodegradables o compostables reduce el impacto, pero el verdadero cambio ocurre cuando entendemos el ciclo completo del residuo.
Cada vez que alguien pregunta cuánto tarda en degradarse una bolsa, en realidad está preguntando algo más profundo: ¿qué huella deja mi consumo cuando ya no lo veo?
Ahí empieza el consumo consciente. Y ahí es donde decisiones informadas, como optar por bolsas certificadas de I AM NOT PLASTIC, marcan una diferencia real.



