El film plástico tradicional forma parte de nuestra rutina diaria: envuelve alimentos, protege preparaciones y facilita el almacenamiento tanto en hogares como en comercios. Su versatilidad y bajo costo explican su masificación, pero esa misma lógica de conveniencia ha contribuido a un problema estructural. En un contexto donde el mundo supera las 400 millones de toneladas de plástico producidas cada año, según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, los materiales de vida útil breve adquieren una relevancia crítica.
El film convencional, generalmente fabricado con polietileno (PE) o PVC, puede utilizarse durante minutos y permanecer en el ambiente más de 100 años, fragmentándose progresivamente en microplásticos. En cambio, el film adherente de I AM NOT PLASTIC se formula con biopolímeros vegetales. Esta diferencia no es solo química, es funcional: permite una degradación real en tiempos biológicos sin sacrificar la adherencia necesaria para proteger los alimentos.”
Pero ¿qué lo diferencia realmente del plástico tradicional? ¿Estamos frente a una innovación transformadora o simplemente ante un ajuste cosmético?
Film adherente biodegradable: diferencias técnicas frente al plástico convencional
La principal diferencia entre ambos materiales radica en su composición y en su comportamiento al final de la vida útil.
El film tradicional se produce a partir de polímeros derivados de combustibles fósiles, cuya estructura química está pensada para resistir la degradación natural. Esa resistencia es funcional para el uso inmediato, pero problemática en términos ambientales, especialmente cuando consideramos el volumen global de plásticos que se incorporan al mercado año tras año.
El film adherente biodegradable, en cambio, se formula con biopolímeros como el PLA (ácido poliláctico) o mezclas basadas en almidón vegetal. Estos materiales están diseñados para descomponerse mediante la acción de microorganismos bajo condiciones específicas.
Aquí es clave precisar: biodegradable no equivale automáticamente a compostable.
Un film adherente compostable certificado debe cumplir normas técnicas como:
- Din Certco AS5810
- Aprobación de EU y FDA.
Estas certificaciones garantizan que el material se desintegra en un plazo aproximado de 90 a 180 días en condiciones de compostaje, sin generar residuos tóxicos ni metales pesados.
Sin respaldo normativo, el término “biodegradable” puede volverse ambiguo. En un mercado donde el greenwashing es una práctica documentada por la Comisión Europea, la trazabilidad y la certificación son fundamentales.
Impacto ambiental: persistencia acumulativa vs reintegración biológica
La discusión no es solo técnica; es sistémica.
El modelo basado en film plástico convencional contribuye a la acumulación de residuos persistentes en rellenos sanitarios y ecosistemas. La degradación incompleta genera microplásticos que ya han sido detectados en agua potable y alimentos, según reportes recopilados por la World Health Organization.
Cuando se consideran las más de 400 millones de toneladas de plástico producidas globalmente cada año, la incidencia de materiales de corta vida útil cobra mayor dimensión. No se trata de un residuo aislado, sino de una corriente continua.
El film adherente biodegradable certificado propone una lógica distinta: su diseño contempla la reintegración al ciclo biológico, siempre que exista una gestión adecuada de residuos. En entornos con compostaje industrial o domiciliario, estos materiales pueden transformarse en agua, dióxido de carbono y biomasa.
Esta aproximación es coherente con los principios promovidos por la Fundación Ellen MacArthur, que plantea mantener los materiales dentro de ciclos técnicos o biológicos sin que se conviertan en desechos permanentes.
Ventajas funcionales del film adherente biodegradable en contextos reales
Un error frecuente es asumir que sostenibilidad implica sacrificar desempeño. No necesariamente. Un film adherente biodegradable de calidad debe ofrecer:
Conservación alimentaria eficiente
Debe actuar como barrera frente a la humedad y al oxígeno, contribuyendo a prolongar la frescura de los alimentos. Este punto es relevante si consideramos que, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, cerca del 30% de los alimentos producidos a nivel mundial se pierde o desperdicia. Reducir el desperdicio también reduce emisiones asociadas.
Seguridad para el contacto alimentario
Los materiales deben ser aptos para uso alimentario y estar libres de compuestos potencialmente nocivos, como BPA o plastificantes derivados.
Coherencia con sistemas de compostaje
El verdadero potencial ambiental del film adherente biodegradable se activa cuando se integra en un sistema que separa residuos orgánicos. Si quieres profundizar en este proceso, revisa nuestra guía completa sobre cómo compostar en casa, donde explicamos paso a paso cómo implementar un sistema doméstico eficiente y evitar errores comunes.
Regulación y tendencia global hacia materiales compostables
En Chile, la Ley 21.368 sobre plásticos de un solo uso, impulsada por el Ministerio del Medio Ambiente, marca una dirección clara: reducir materiales desechables y promover alternativas reutilizables o compostables certificadas.
A nivel internacional, las restricciones a plásticos de un solo uso avanzan de forma sostenida, reflejando la creciente presión sobre los sistemas de gestión de residuos. La magnitud del problema —reflejada en esas cientos de millones de toneladas de plástico que ingresan al mercado cada año— hace inviable mantener el modelo actual sin ajustes estructurales.
Adoptar film adherente biodegradable certificado no solo responde a una inquietud ambiental; también anticipa escenarios regulatorios más exigentes y fortalece la reputación de marcas y comercios que buscan alinearse con estándares de sostenibilidad verificables.
Más allá del material: decisiones informadas en clave circular
Sustituir film tradicional por film adherente biodegradable certificado es un avance relevante. Sin embargo, la sostenibilidad comienza antes del reemplazo.
Conviene preguntarse:
- ¿Es imprescindible utilizar film en cada caso o puedo optar por recipientes reutilizables?
- ¿El producto que elijo cuenta con certificación verificable?
- ¿Estoy gestionando adecuadamente los residuos para permitir su compostaje?
La economía circular no se limita a cambiar insumos; implica repensar patrones de consumo, diseño y disposición final.
Cuando el uso de film es necesario por razones higiénicas o logísticas, optar por las alternativas de I AM NOT PLASTIC es la decisión más coherente para reducir la dependencia de plásticos fósiles y avanzar hacia un modelo de basura cero.



